martes, 14 de junio de 2011

Canto porque la gente tiene sentido y razón



“No queremos, no nos interesa que la Patagonia sea una represa” fue la frase que coreó Camila Moreno, con el público, en una jornada lejos de parecer “fomingo”.
Además del fútbol, la música fue protagonista el pasado 12 de junio en el Teatro Caupolicán. Con un concierto se celebraba un cíclo del programa Dulce Patria de Radio Cooperativa. Éste, con el nombre de “Yo No Canto por Cantar” invitó a artistas como Chinoy, Kaskivano, Camila Moreno, Pedro Piedra, Nano Stern, Pascuala Ilabaca, Javier Barría, entre otros.
La música que han alcanzado los cantautores que asistieron, y considerando sobre todo a nuevos protagonistas de esta  gran ola de música nacional, es un componente que deja a Chile en grandes estandartes de calidad. La innovación y el nivel que demostraron, esa noche, fue realmente un paso más en la composición chilena.
Desde un comienzo, el concierto se inclinó en abrir un espacio para artistas como Evelyn Cornejo, Natalia Contesse, y Juanjo Montecinos. Ninguno defraudó y el público venía despierto para escuchar estas propuestas nuevas.


Luego, Pedro Piedra apareció para demostrar que no es un músico cualquiera. Hizo su performance cantando, tocando guitarra, un bombo y un high hat –a la vez-. Aún así, esperábamos un poco más de dinamismo del experimentado compositor. El contraste lo evidenciamos cuando Kaskivano entró en escena.
 Aparte de evidenciar la calidad de esta generación de música, la idea, de Cooperativa, era promover nuevos temas de los músicos invitados. El tópico del concierto se convirtió en una oportunidad para comentar y apoyar las manifestaciones que están ocurriendo en el país. La emotividad de estos, fue el elemento primordial que utilizaron artistas como Kaskivano, acompañado únicamente de su guitarra, iniciando un bailoteo con “el ritmo de la calle pa’ despabilar”. Luego tocó con todas sus fuerzas “Villa Francia” y “Rojos de Sangre”. Sin duda, de lo que pudimos presenciar *, fue el artista que más hizo corear a la gente, gritando cada frase de la composición como la muerte de Víctor Jara, el empuñar las manos y “mirar hacia adelante”. La emoción se sentía.
Después fue el turno de Nano Stern, quien con toda su banda sumergió a la audiencia en las metáforas y el juego de balancearse en telarañas. Sumó a este paseo su nueva composición “La Raíz”, una canción dinámica y de una línea acorde a las características de Stern, que protesta contra la construcción de cemento sobre la naturaleza. Sin embargo, entre problemas técnicos y fallas de sonido, corrió el micrófono para cantar acapella “Dos Cantores” con todas sus fuerzas, manteniendo al teatro de San Diego en un silencio total. El suceso no dejaba contener los aplausos de la gente, fue un momento de mucha unidad con el cantante.
Siguiendo con esta unión, fue Camila Moreno quién tuvo un momento de conversación con el público para hablar hasta del “pichí y la caca”, o para presentar a una persona del público que bailaba tapping. Esto se debió a las falencias del sonido en el evento. Una vez acabado el percance, a la mitad de su presentación, con “Millones”, “Lo Cierto” y coreando un desinterés por ser una colonia norteamericana, manifestó el descontento que  se siente en Chile de la manera más rockera que pudo.
Cada vez se suman tomas de estudiantes debido al desacuerdo que ha existido en el rubro de la educación desde hace décadas. Sin embargo, hoy se está presenciando de una manera muy fuerte, casi superando la Marcha de los Pingüinos de hace 3 años. Como manifestaba Kaskivano, la gente es la dueña de sí mismo y de las palabras. Por lo tanto, todo descontento y problema por solucionar  está en el derecho de cada persona. Es así como uno debe estar al tanto de lo que está ocurriendo y formar criterio, sino se pierde opinión al caso. Y si no afecta directamente, sirve para solidarizar también.
Hoy, la música se está transformando en una voz y poder potente que combate todos estos conflictos sociales, trata de sacar soluciones y pone en la mesa el tema para que sea debatido.  El conflicto Mapuche, Hidroaysén y Patagonia sin Represas no estuvo ausente, se comentó y se acusó.
Cerrando el show apareció Chinoy con una propuesta distinta a la de siempre. Esta vez, su presentación pasó por un rock-punk que terminó el show a gusto para un público que se esperaba que fuera más masivo.
Así se sintió el Caupolicán en la noche del domingo. También se apeló a la felicidad y la visión tierna de la vida: no siempre debe ser una expresión violenta, “debemos manifestarnos de acuerdo al descontento, pero a veces…se nos olvida celebrar unidos” comentaba Stern entre canciones. Se nos olvida que “La Vida es un Regalo” y que la música es la manera de combatir las injusticias y la tristeza.


Escrito por Pablo Álvarez Yáñez y Miguel Malermo Padilla

*Lamentablemente, por distintos percances no pudimos ver a Pascuala Ilabaca, lo que lamentamos porque teníamos muchas ganas de escuchar en vivo sus exquisitas composiciones antes de que partiera a Europa. Lo mismo nos pasó con Fernando Milagros y Javier Barría.







1 comentario:

  1. me dijeron por ahi que Chinoy se puso metalero jaja...Buena reseña cabros!!

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