El 5 de junio el bajista de la banda Red Hot Chili Peppers comentó lo que quizás ha mantenido a muchos fans con el sueño medio afectado. “Me da un profundo placer anunciar que el 30 de agosto es la fecha del nuevo disco de los Red Hot Chili Peppers”. Sin embargo, el lanzamiento no fue la única noticia que dio: “El nuevo disco de la banda se llama…I’m With You”. Esas fueron las palabras de Flea, descartando el nombre que se le daba hasta la fecha, al proyecto, como Dr Johnny Skinz's Disproportionately Rambunctious Polar Express Machine-head.
Luego de una historia de eternas vueltas, la banda tomó la decisión de apostar por el décimo álbum. El trío (luego de la salida de Frusciante se declararon así, y con un cuarto colaborador) tiene a gran parte de los admiradores del funk/rock esperando. Considerando que el último disco fue hace cinco años y fue existoso como el album Blood, Sugar, Sex Magic o Californicaction, no existe una decepción del público. Las expectativas son altas y sin ningún prejuicio. Considerando que el Stadium Arcadium fue una gran obra, pero su crítica, asimilada al alejamiento de sus raíces, lo dejó como un disco seudo olvidado para los fanáticos. Pero el entendimiento que se debe dar a este cambio de los norteamericanos, es el que merece cualquier gran banda del mundo: debe haber una evolución constante, de otro modo el conjunto desaparecería siendo el mismo concepto y quedaría atrás. Las canciones de los Red Hot demuestran una diferencia total a la anterior en cada álbum, lo que no permite jerarquizarlas, sino que sólo queda disfrutar de su capacidad de hacerte saltar aunque Anthony esté gritando o susurrando; Flea esté destrozando el bajo con una rapidez impresionante; o Smith mueva el piso con la batería.
Luego de una historia de eternas vueltas, la banda tomó la decisión de apostar por el décimo álbum. El trío (luego de la salida de Frusciante se declararon así, y con un cuarto colaborador) tiene a gran parte de los admiradores del funk/rock esperando. Considerando que el último disco fue hace cinco años y fue existoso como el album Blood, Sugar, Sex Magic o Californicaction, no existe una decepción del público. Las expectativas son altas y sin ningún prejuicio. Considerando que el Stadium Arcadium fue una gran obra, pero su crítica, asimilada al alejamiento de sus raíces, lo dejó como un disco seudo olvidado para los fanáticos. Pero el entendimiento que se debe dar a este cambio de los norteamericanos, es el que merece cualquier gran banda del mundo: debe haber una evolución constante, de otro modo el conjunto desaparecería siendo el mismo concepto y quedaría atrás. Las canciones de los Red Hot demuestran una diferencia total a la anterior en cada álbum, lo que no permite jerarquizarlas, sino que sólo queda disfrutar de su capacidad de hacerte saltar aunque Anthony esté gritando o susurrando; Flea esté destrozando el bajo con una rapidez impresionante; o Smith mueva el piso con la batería.
No sólo el nerviosismo por este lanzamiento es lo que mantiene a todos despiertos, también la posibilidad de que los californianos vuelvan a Chile luego de diez años. Asimismo hay una gran curiosidad por la contribución que está dando el multi instrumentista, pero principalmente guitarrista, Josh Klinghoffer. Se anhela un trabajo de mucho aporte por sus cooperaciones realizadas y composiciones.
La lucha por destacar en el mundo musical no es cuento para los mayores exponentes del funk/rock, y además de sus presentaciones en pelotas, sus composiciones han revolucionado a la gente para llenar estadios en sus conciertos. Se espera que la obra siga solidificando a la banda que enseñó a vestir sólo un calcetín “en sus bolas”.
Escrito por Pablo Álvarez Yañez y Miguel Malermo
La lucha por destacar en el mundo musical no es cuento para los mayores exponentes del funk/rock, y además de sus presentaciones en pelotas, sus composiciones han revolucionado a la gente para llenar estadios en sus conciertos. Se espera que la obra siga solidificando a la banda que enseñó a vestir sólo un calcetín “en sus bolas”.
Escrito por Pablo Álvarez Yañez y Miguel Malermo

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